Ansiedad por separación en la infancia

marzo 09, 2026

 



Ocurre cuando el niño tiene dificultades para despedirse de su figura de apego principal, esta figura de apego por lo general suele ser uno de los padres, aunque luego logre adaptarse bien.

El menor con ansiedad por separación muestra reacciones emocionales: como llorar, gritar, realizar rabietas intensas o mostrar un miedo excesivo al separarse de la figura de apego. El apego es físico, se caracteriza porque el niño muestra tendencias a aferrarse a los padres, esconderse detrás de ellos o seguirles a todas partes.

El niño da muestra de miedos y preocupaciones, como el temor constante a que los padres sufran un daño, se pierdan o no regresen, presenta algunos problemas de sueño como pesadillas recurrentes o rechazo a dormir sin la presencia de su cuidador. Con todo lo anterior: miedos, preocupaciones y problemas de sueño el infante puede comenzar a somatizar, mostrando algunos síntomas físicos, como dolores de estómago, mareos o cefaleas, especialmente cuando se presenta la situación a la cual más le teme, como por ejemplo asistir a la escuela o guardería, es entonces cuando presentan evitación: renuencia a ir al colegio, campamentos o jugar solos en otra habitación.

 

Con la intención de que el menor logre superar estas situaciones, comparto enseguida algunas sugerencias de cómo ayudarlo.

1. Normalizar y validar sus emociones

Primero que nada, hay que hacerle sentir que no está mal sentir tristeza o miedo.
Puedes decirle algo como: “Entiendo que te cuesta despedirte, a veces también me da tristeza cuando no te veo, pero sé que estás bien y que la maestra te cuida mucho.”

Esto le enseña que sus emociones son válidas, pero también pasajeras.

2. Establecer un protocolo de despedida

Los niños se sienten seguros cuando saben que es lo que sigue, por ello es aconsejable crear un pequeño ritual que se repita cada mañana y que forme parte de la despedida:

Un abrazo fuerte y un beso.

Una frase constante, por ejemplo: “Te amo, nos vemos al terminar tus clases”.

Una acción especial que le agrade al infante como chocar la palma de la mano o formar un corazón con las manos al mismo tiempo que su padre/madre.

Alargar la despedida o volver atrás si el niño llora, refuerza la ansiedad, la intención es transmitir calma, tranquilidad y confianza, no prisa ni angustia.

3. Usa un objeto de transición

Puedes darle un pequeño objeto que le recuerde a mamá o a casa: un llavero, pañuelo, pulsera o una nota con un dibujo o mensaje, esto le sirve como “puente emocional” entre la casa y la escuela.

4. Refuerza lo positivo al final del día

Cuando regrese, refuérzalo con frases como:

“Hoy vi que fuiste muy valiente al despedirte, ¡qué orgullo!”
“Cada lunes lo haces mejor.”

Evita enfocarte en el momento del llanto; destaca lo bien que se adapta y participa en la escuela.

5. Prepara el lunes desde el domingo

Anticipa lo que vendrá: “Mañana vas a ver a tus amigos y jugarán en el recreo”.

Deja lista su mochila, uniforme y lonchera juntos, para que empiece el día con calma.

Cuida que duerma bien y desayune sin prisas.

6. Habla con la maestra

La coordinación entre mamá y escuela es esencial:

Que la maestra lo reciba con una sonrisa y lo invite de inmediato a una actividad.

Que le dé seguridad “tu mamá viene por ti después del recreo grande”.

Que evite enfocarse demasiado en el llanto, para no reforzarlo.

7. Si el llanto persiste más de 4 a 6 semanas

Aunque la mayoría de los niños superan esta etapa con acompañamiento, si el llanto no disminuye o empieza a manifestarse también en otros días o contextos, puede ser útil consultar a un psicólogo. algunas veces hay una ansiedad de separación más intensa o una situación emocional que requiere apoyo.

You Might Also Like

0 comentarios

Popular Posts

Síguenos en Redes Sociales

Most Popular